Aquí lanzo estas palabras
que pretenden ser una adarga,
un poema de caballería,
una canción de piano y violín.
Estas palabras son una saeta
lanzada por un ballestero triste,
un invasor sediento entre tus tierras
que va en busca de aguas subterráneas.
Estas palabras serán la profecía
de una generación incendiaria,
que se aferrará con nostalgia
al polvo del pasado.
Mientras tanto volveré a ser esa niña
que abrió los ojos en medio de la noche
y se enamoró de las constelaciones
expuestas en el ventanal metálico de una casa desaparecida.
Resguardaré la inocencia
entre fantasmas de vino tinto
y me encomendaré a la primera estrella que ilumine tu cama.
Ella será testigo de esto que promete ser amor;
un carro de fuego impactado por un fenómeno aleatorio
que se rebeló contra la coordenada del espacio-tiempo
y se atrevió a jugar a los dados con el universo.
Qué seca profe. La admiro mucho
ResponderBorrar(Soy la Alyne)