viernes, 22 de mayo de 2026

Poemastro

 Aquí lanzo estas palabras 


que pretenden ser una adarga, 


un poema de caballería, 


una canción de piano y violín. 


 


Estas palabras son una saeta 


lanzada por un ballestero triste, 


un invasor sediento entre tus tierras 


que va en busca de aguas subterráneas. 


 


Estas palabras serán la profecía 


de una generación incendiaria, 


que se aferrará con nostalgia  


al polvo del pasado. 



 

Mientras tanto volveré a ser esa niña 


que abrió los ojos en medio de la noche 


y se enamoró de las constelaciones 


expuestas en el ventanal metálico de una casa desaparecida. 


 


Resguardaré la inocencia 


entre fantasmas de vino tinto 


y me encomendaré a la primera estrella que ilumine tu cama.


Ella será testigo de esto que promete ser amor;


un carro de fuego impactado por un fenómeno aleatorio 


que se rebeló contra la coordenada del espacio-tiempo


y se atrevió a jugar a los dados con el universo. 

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